Pocas tareas son tan exigentes como enfrentar un incendio forestal. Los brigadistas que lo hacen no sólo desafían el fuego, sino también el terreno, el calor extremo y el humo que reduce la visibilidad a casi nada. Cada avance que logran está respaldado por una preparación técnica y una estrategia clara.
¿Te has detenido a pensar cómo lo hacen? ¿Qué equipos usan para protegerse y abrirse paso entre llamas y vegetación densa? La respuesta no está solo en su valentía, sino en el conjunto de herramientas, prendas especializadas y dispositivos que les permiten trabajar con seguridad en condiciones impredecibles.
Características y peligros de un incendio forestal
Los incendios forestales no siguen reglas fijas: avanzan impulsados por el viento, se alimentan de vegetación seca y se adaptan al terreno. A diferencia de los incendios estructurales, su comportamiento puede cambiar en minutos y abarcar grandes extensiones sin previo aviso.
En este contexto, el combate directo no solo implica extinguir el fuego, sino anticipar su movimiento, delimitar zonas de seguridad y mantener la comunicación constante entre brigadas. Las condiciones suelen ser adversas: rutas de acceso limitadas, fuentes de agua escasas, visibilidad reducida por el humo y altas temperaturas. Por eso, la logística, la preparación y el uso de herramientas especializadas se vuelven esenciales en cada etapa de la operación.
Herramientas para combatir incendios forestales
Principales herramientas forestales
Los brigadistas utilizan herramientas diseñadas para cortar, remover, aislar y contener el avance del fuego:
Palas forestales: Permiten remover material combustible y delimitar zonas seguras. Su diseño incluye bordes reforzados para mayor resistencia en terrenos pedregosos o con raíces.
Batefuegos: Consisten en una base flexible que se agita sobre las llamas para sofocarlas sin levantar brasas.
Hachas y azadones: Indispensables para abrir brechas, retirar vegetación y eliminar pequeños troncos o ramas.
Rastrillos McLeod: Combinan dientes de rastrillo y hoja de azadón en una sola herramienta, ideales para limpiar terrenos y preparar cortafuegos.
Estas herramientas deben ser resistentes, ligeras y ergonómicas, ya que su uso continuo en condiciones extremas exige rendimiento y comodidad.
Equipamiento extra para incendios forestales
Además del equipo manual, se consideran imprescindibles varios elementos que complementan la operación de campo y mejoran la seguridad general:
Mochilas extintoras: Permiten transportar agua o soluciones retardantes hasta zonas remotas. Son útiles para atacar focos pequeños de incendio o realizar labores de enfriamiento.
Sistemas de comunicación: Radios portátiles con alcance de largo rango, GPS y otros dispositivos ayudan a mantener la coordinación entre brigadas, incluso en zonas con cobertura limitada.
Linternas de largo alcance y brújulas: Fundamentales para la navegación nocturna o en zonas de baja visibilidad. Deben ser resistentes al calor y con batería de larga duración.
Protección visual, auditiva y térmica: Incluye gafas panorámicas contra humo, tapones o protectores auditivos y prendas térmicas certificadas para exposición prolongada al calor.
Cada uno de estos elementos cumple una función específica que, integrada al conjunto operativo, permite actuar con mayor precisión, reducir riesgos y mantener la operatividad en condiciones cambiantes.
En ciertos escenarios, sin embargo, los riesgos se intensifican y exigen medidas de protección adicionales. Aquí es donde es necesario el uso de equipo de respiración autónoma: dispositivos que permiten a los brigadistas operar con seguridad cuando el aire limpio no está garantizado.
¿Cuándo es necesario usar equipos de respiración autónoma en incendios forestales?
En entornos forestales, el aire limpio no siempre está garantizado. El humo denso, la acumulación de gases calientes y la presencia de zonas confinadas o estructuras en riesgo de colapso inestables o expuestas al fuego inestables pueden generar condiciones peligrosas para los brigadistas.
Aunque los equipos de respiración autónoma (ERA) no son de uso estándar en todas las operaciones forestales, su implementación se vuelve necesaria en escenarios específicos. Brigadas que operan en zonas de transición entre áreas urbanas y forestales, o que realizan tareas de rescate en edificaciones, encuentran en estos equipos un aliado clave para proteger su integridad.
Los modelos más utilizados se distinguen por su ergonomía, distribución equilibrada del peso y materiales resistentes al calor. Estas características permiten mantener la movilidad y la seguridad, incluso en condiciones que cambian rápidamente.
¿Cuándo y cómo debería utilizarse un equipo de respiración autónoma?
Si bien el equipo de respiración autónoma no forma parte del equipamiento habitual en entornos forestales, hay situaciones donde su uso se vuelve prácticamente obligatorio para proteger la integridad del brigadista en situaciones como estas:
- ⮞ Altas concentraciones de humo o gases tóxicos.
- ⮞ Ingreso a estructuras como parte de operaciones de refuerzo urbano-forestal.
- ⮞ Misiones de evacuación o rescate en entornos confinados o contaminados.
En estos casos, la seguridad del brigadista puede depender directamente del acceso a aire limpio. Sin embargo, su incorporación debe hacerse con criterio técnico y preparación previa. Para ello, es fundamental considerar:
- ⮞ Capacitación especializada para asegurar su uso correcto y eficiente bajo presión.
- ⮞ Evaluación de riesgos operativos, determinada por el jefe de brigada o personal de protección civil.
- ⮞ Condiciones logísticas para el mantenimiento, la recarga y el almacenamiento del equipo.
Actualmente, brigadas urbanas que brindan apoyo en zonas forestales ya han incorporado modelos adaptados a entornos mixtos, especialmente durante la temporada seca, demostrando su utilidad como herramienta estratégica en escenarios de alta complejidad.
¿Qué elementos debe incluir traje de protección del bombero forestal?
El traje del brigadista forestal no solo está pensado para resistir altas temperaturas, sino para brindar protección en cada parte del cuerpo frente a condiciones extremas. A continuación se detallan sus componentes principales:
Casco con visera y protección lateral: Protege de impactos, caídas de ramas y exposición directa al calor. Algunos modelos integran visores abatibles o protección auditiva.
Chaquetón o camisola ignífuga: Prenda superior fabricada con materiales resistentes al fuego que protege el torso y los brazos del calor radiante, chispas y brasas. Su diseño permite libertad de movimiento y ventilación controlada.
Pantalón de protección térmica: Complemento inferior que cubre piernas y cintura, diseñado para soportar el calor y facilitar desplazamientos en terrenos irregulares sin generar incomodidad.
Botas con suela antiderrapante y resistencia al fuego: Diseñadas para caminar sobre suelos irregulares, brasas o superficies húmedas sin perder tracción ni integridad estructural.
Guantes resistentes al calor y a la tracción mecánica: Permiten manipular herramientas calientes o con filos sin riesgo de quemaduras o desgarres.
Gafas panorámicas o lentes con sellado perimetral: Aíslan los ojos del humo, el polvo y partículas en suspensión, sin reducir el campo de visión.
Cada pieza debe estar certificada según las normas vigentes y pensada para un uso prolongado. La movilidad, la ventilación y la resistencia son criterios clave en la selección del equipo de protección personal para brigadas forestales.
Consideraciones para la selección de equipamiento forestal
En el combate forestal, cada herramienta, prenda y decisión tiene impacto directo en la eficacia y la seguridad. La selección del equipo adecuado no solo permite un mejor desempeño, sino que protege la vida de quienes están en la primera línea.
Si bien el uso de sistemas de respiración autónoma no es obligatorio en todos los casos, su presencia como recurso estratégico puede marcar la diferencia en operaciones complejas o combinadas. Identificar cuándo es necesario incorporarlo, y contar con equipos confiables, forma parte de una buena gestión de riesgos.
Prepararse bien es parte del trabajo. Y en un incendio forestal, esa preparación puede salvar vidas. Contar con herramientas, equipos de protección y sistemas certificados marca la diferencia.
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por Rodrigo Padilla
CEO de Desitec
Especialista en Seguridad Industrial y Telecomunicaciones